
Los diferentes paradigmas psicopedagógicos surgidos como el conductismo, humanismo, movimiento cognitivo, sociocultural y el constructivismo han hecho diferentes propuestas del aprendizaje que van acordes a las exigencias de la sociedad.
El aprendizaje en la teoría del conductismo es de conocimiento, es decir de información[1]. Carl Rogers líder del movimiento humanista indica que el hombre tiene capacidad innata para el aprendizaje se tiene que pensar en aprendizajes significativos vivénciales y en el constructivismo se propone el aprendizaje cooperativo el cual es un proceso y no una actividad puntual final, es una serie de acciones del ser humano, que le permiten adquirir conocimientos, habilidades, actitudes y valores.
Evaluar es dar un juicio de valor sobre algo o alguien, en el conductismo es de comprobar medir los objetivos planteados y el constructivismo dice que se debe de evaluar lo que los alumnos aprenden y cómo lo hacen, también se le considera un momento de aprendizaje.
Actualmente pensar que evaluar el aprendizaje de los alumnos es medir con un examen con base a preguntas de contenidos y expresarlo con una calificación es algo del pasado. La sociedad actual recomienda evaluar otros aspectos como habilidades, actitudes, valores y los conocimientos, emplear diferentes instrumentos y estrategias para recabar evidencias de aprendizaje por ejemplo [2]escalas de observación, listas de control, diarios de clase, diálogos, entrevistas, portafolios, entre otros.
Refiriendo a la pregunta de este texto y partiendo de lo expuesto “El aprendizaje no puede ser medido considerando para ello unas simples preguntas, ya que no miden los cambios estructurales y personales que llevan a la transformación que sufre el estudiante como consecuencia del aprendizaje. La evaluación debe ser continua y en base a competencias donde se evaluaran conocimientos, habilidades, actitudes y valores”.
[1] Estrategias Didácticas del aprendizaje cooperativo. Ramón Ferreiro Gravié. Pp. 18.
2 Estrategias Didácticas del aprendizaje cooperativo. Ramón Ferreiro Gravié. Pp. 132.
